miércoles, 10 de diciembre de 2014

Cuentos de la Vía Láctea del escritor Ulises Barreiro en el Programa “A Pie” canal 15



Cuentos de la Vía Láctea del escritor Ulises Barreiro en el Programa “A Pie” canal 15
La obra del escritor marxista Ulises Barreiro fue glorificada por los seguidores de la Red  Televisiva dependiente de la Universidad Técnica Privada Cosmos (UNITEPC), señal abierta, canal 15, La Paz. Cuentos de la Vía Láctea deja su estampa entre los lectores, profesionales y ciudadanos amantes de la lectura. Jhonny Gamarra y Pepe Hacho, presentadores de la revista matinal “A Pie”, tuvieron la grata visita de los promotores de la Editorial Dragones Voladores en Bolivia.
“Cuentos de la Vía Láctea es una lectura muy inconfundible, su objetivo es incentivar a la lectura, tanto a jóvenes, estudiantes y público en general”, dijo Alberto Medrano, representante de la editorial Dragones Voladores en tierras bolivianas.

Libros para el público:   Un stock de libros  fue obsequiado entre los nobles telespectadores  de Red UNITEPC y de la revista matinal “A Pie”, emitido de lunes a viernes de 9 a 12  del medio día por canal 15, televisión abierta. La majestuosa obra de Ulises Barreiro podrá ser leído en varios rincones de Bolivia. 


Medios Universitarios:  Red UNITEPC forma parte de una amplía red de medios de comunicación en Bolivia. Entre los cuales se puede mencionar Radio Universitaria Bolivariana subordinada por la Universidad Unión Bolivariana (UUB)  y el canal de televisión del Cambita dependiente de la Universidad Nacional del Oriente (UNO) de Santa Cruz de la Sierra. 

Obras de Barreiro por toda Bolivia:  Cuentos de la Vía Láctea fue presentado en enero en Bolivia, y desde su primera exposición el literato y su equipo de relaciones públicas, reciben varias  invitaciones para hacer pública la obra, medios de comunicación, universidades y unidades educativas, se deleitan con simpáticas lecturas. Debemos agradecer al público boliviano por seguir paso a paso las prontitudes del escritor y docente  Ulises Barreiro.
Adalit Martínez










sábado, 6 de diciembre de 2014

Salta: El Partido Obrero esta haciendo historia y va por la Intendencia de la Ciudad de Salta




En un Centro Argentino colmado, el miércoles 26 de noviembre, se llevó a cabo el acto del Partido Obrero de Salta bajo la consigna “por un 2015 de los trabajadores”. Entre los presentes se destacaron delegaciones de docentes, estudiantes, ex trabajadores de YPF, empleados de la Fundación Trabajo y Solidaridad, ceramistas, judiciales, trabajadores del transporte.
 
El acto fue convocado con el objetivo de dar a conocer los principales conceptos políticos del Congreso del movimiento obrero y la izquierda e impulsar, a la vez, una movilización política en torno de la campaña electoral en la provincia y, sobre todo, en la capital.
 
Abrió el acto la senadora Gabriela Cerrano, candidata a vicegobernadora. Gabriela denunció la complicidad del conjunto del régimen político con la situación de barbarie que vive la mujer trabajadora y la niñez en la provincia. Llamó a la movilización de las mujeres explotadas, por la educación sexual integral en las escuelas, la elección y revocabilidad de los jueces, y la de defensa de los derechos reproductivos de la mujer, el desmantelamiento del aparato político estatal que hoy oficia como un garante de los crímenes y la explotación de la mujer trabajadora.
 
Luego, el candidato a intendente por la capital, Pablo López, destacó necesidad de acabar de una vez por todas con el régimen municipal de camarillas que representan Isa y los demás candidatos patronales. Explicó el cometido de una asamblea constituyente soberana del municipio, de acabar con el régimen de contratistas y la casta de políticos y burócratas profesionales que parasitan del presupuesto municipal; con la precariedad laboral; garantizar el acceso a la vivienda; por un salario igual al costo de la canasta familiar; acabar con el régimen impositivo, que hace recaer sobre los trabajadores el sostenimiento del municipio y exime a los especuladores inmobiliarios y a los negocios capitalistas. Es indispensable un régimen político de consejos vecinales y de trabajadores electos y revocables, para un verdadero gobierno de los trabajadores.
 
Al cerrar el acto, Claudio Del Plá, candidato a gobernador, destacó la resurrección de Romero, aliado con Olmedo, como una expresión clara de la falta de alternativas del régimen político de la provincia y del fracaso del intento 'renovador' de Urtubey. En contraste con esto, desde las puebladas del norte en la década de los ‘90, hasta las enormes y más recientes huelgas de la docencia autoconvocada y la de los obreros de los ingenios salteños, el PO se ha esforzado por organizar y darle un carácter político a la lucha obrera y popular. Del Plá destacó la lucha para expulsar a la burocracia sindical que ha maniatado a la clase obrera salteña durante todos estos años.
 
El mayor éxito del acto fue poner de manifiesto la ampliación de fuerzas en torno al PO para encarar la campaña electoral y los desafíos que ella presenta.


viernes, 5 de diciembre de 2014

Cuentos de la Vía Láctea de Ulises Barreiro en Radio Méndez


Cuentos de la Vía Láctea en Radio Méndez 660 AM
La gloriosa obra del pensador porteño Ulises Pastor Barreiro fue ponderada por los oyentes de Radio Méndez, 660 KHZ amplitud modulada de Bolivia. Cuentos de la Vía Láctea deja su maravillosa ilustración entre los lectores, profesionales y ciudadanos impetuosos a la lectura. Felipe Mamani, radialista de profesión, egresado de la carrera de Comunicación Social de la UPEA (Universidad Pública de El Alto) y técnico superior en periodismo, graduado de Top 40 y, conductor de la revista matinal “Al Aire” tuvo la oportunidad de interpelar a los promotores de la Editorial Dragones Voladores en Bolivia quienes alcanzaron obras de Barreiro para ser reseñadas en vivo.
“Cuentos de la Vía Láctea es un texto entretenido y fantasioso, su objetivo radica en incluir a la lectura a todos los ciudadanos, niños, universitarios y público en general especialmente al público trabajador que dentro del sistema capitalista esta casi excluido de la lectura”, dijo Alberto Medrano, representante de Editorial Dragones Voladores en Bolivia.

Historia de Radio Méndez:  La emisora fue parte de un proyecto impulsado por Arsenio Medrano, locutor emérito, funciona desde hace 20 años atrás. Radio Méndez, depende directamente de Recursos Humanos. Su cabina principal funciona en el segundo piso del edificio central, ubicado al frente de la línea roja del teleférico, zona 16 de Julio de El Alto. Avenida Panorámica. Tiene convenios con Radio Conciencia y Radio Folklórica Bolivia, emisoras en amplitud modulada que trabajan en cadena.

Libros para los oyentes: Un stock de libros fue obsequiado entre los fieles oyentes de Radio Méndez. Cuentos de la Vía Láctea fue presentado en enero en Bolivia, y desde su primera exposición el autor y su equipo de relaciones públicas, recibieron varias  invitaciones para hacer pública la obra en: medios de comunicación, universidades y unidades educativas. Debemos agradecer al público boliviano por seguir paso a paso las actividades del escritor marxista  Ulises Barreiro.
      
                  Adalit Martínez (Periodista Cultural)











La literatura de Ulises Barreiro recorre Bolivia.

Conociendo al escritor (Ulises Barreiro)

martes, 2 de diciembre de 2014

Putin: un discurso histórico


“LOS DIPLOMÁTICOS TIENEN LENGUAS PARA NO DECIR LA VERDAD”
Hay discursos que sintetizan una época. El que pronunciara Winston Churchill en el Westminster College, en Missouri, en marzo de 1946 es uno de ellos. Allí popularizó la expresión “cortina de hierro” para caracterizar a la política de la Unión Soviética en Europa y, según algunos historiadores, marcó con esa frase el inicio de la Guerra Fría. Antes, en abril de 1917, un breve discurso de Lenin al llegar de su exilio suizo a la Estación Finlandia de San Petersburgo anunciaba, ante la sorpresa de su entusiasta audiencia animada por los acordes de La Marsellesa, que la humanidad estaba pariendo una nueva etapa histórica, pronóstico que habría de confirmarse en Octubre con el triunfo de la Revolución Rusa. En Nuestra América, un papel semejante cumplió “La historia me absolverá”, el célebre alegato con el que, en 1953, el joven Fidel Castro Ruz se defendió de las acusaciones del dictador cubano Fulgencio Batista por el asalto al Cuartel Moncada.


En esta línea habría que agregar el discurso pronunciado por Vladimir Putin el 24 de octubre de este año en el marco del XIº Encuentro Internacional de Valdai, una asociación de políticos, intelectuales y gobernantes que anualmente se reúnen para discutir sobre la problemática rusa y, en esta ocasión, la preocupante situación mundial. Las tres horas insumidas por el discurso de Putin y su amplio intercambio de opiniones con algunas personalidades de la política europea -entre ellos el ex primer ministro de Francia, Dominique de Villepin y el ex canciller de Austria Wolfgang Schuessel- o con académicos de primer nivel, como el gran biógrafo de Keynes, Robert Skidelsky, fue convenientemente ignorado por la prensa dominante. El líder ruso habló claro, sin medias tintas y abandonando de partida el lenguaje diplomático. Es más, al inicio de su discurso recordó la frase de uno de ellos que decía que “los diplomáticos tienen lenguas para no decir la verdad” y que él estaba allí para expresar sus opiniones de manera franca y dura para, como ocurriera después, confrontarlas con las de sus incisivos interlocutores a quienes también les hizo unas cuantas preguntas. Discurso ignorado, decíamos, porque en él se traza un diagnóstico realista y privado de cualquier eufemismo para denunciar el aparentemente incontenible deterioro del orden mundial y los diferentes grados de responsabilidad que les cabe a los principales actores del sistema. Como de eso no se debe hablar, y como el mundo tiene un líder confiable y eficaz en los Estados Unidos piezas oratorias como las de Putin merecen ser silenciadas sin más trámites. Un breve comentario en el New York Times al día siguiente, con énfasis en algunos pasajes escogidos con escandalosa subjetividad; algunas notas más con las mismas características en el Washington Post y eso fue todo. El eco de ese discurso en América Latina, donde la prensa en todas sus variantes está fuertemente controlada por intereses norteamericanos, fue inaudible. Por contraposición, cualquier discurso de un ocupante de la Casa Blanca que asegure que su país es una nación “excepcional” o “indispensable”, o que difame a líderes o gobiernos que no caen de rodillas ante el mandato estadounidense corre mucha mejor suerte y encuentra amplísima difusión en los medios del “mundo libre”.


¿Qué dijo Putin en su intervención? Imposible reseñar en pocas páginas su discurso y las respuestas a los cuestionamientos hechos por los participantes. Pero, con el ánimo de estimular una lectura de ese documento resumiríamos algunas de sus tesis como sigue a continuación. Primero, ratificó sin pelos en la lengua que el sistema internacional atraviesa una profunda crisis y que contrariamente a relatos autocomplacientes -que en Occidente minimizan los desafíos del momento- la seguridad colectiva está en muy serio peligro y que el mundo se encamina hacia un caos global. Opositores políticos quemados vivos en el sótano del Partido de las Regiones por las hordas neonazis que se apoderaron del gobierno en Ucrania, el derribo del vuelo MH17 de Malasya Airlines por parte de la aviación ucraniana y el Estado Islámico decapitando prisioneros y blandiendo sus cabezas por la Internet son algunos de los síntomas más aberrantes de lo que según un internacionalista norteamericano, Richard N. Haass, es la descomposición del sistema internacional que otros, situados en una postura teórica y política alternativa, como Samir Amin, Immanuel Wallerstein, Chalmers Johnson y Pepe Escobar, prefieren denominar “imperio del caos.” Esta ominosa realidad no se puede ocultar con bellos discursos y con los trucos publicitarios a los cuales son tan afectos Washington y sus aliados. El desafío es gravísimo y sólo podrá ser exitosamente enfrentado mediante la cooperación internacional, sin hegemonismos de ningún tipo.
Segundo, en su exposición Putin aportó un detallado análisis del decadente itinerario transitado desde la posguerra hasta el fin de la Guerra Fría, el surgimiento del fugaz unipolarismo norteamericano y, en su curva descendente después del 11-S, las tentativas de mantener al actual (des)orden internacional por la fuerza o el chantaje de las sanciones económicas como las aplicadas en contra de Cuba por más de medio siglo, Irak, Irán, Corea del Norte, Siria, Costa de Marfil y ahora Rusia. Un orden que se cae a pedazos y, como lo anunciaba el título del Encuentro, que se debate entre la creación de nuevas reglas o la suicida aceptación de la fuerza bruta como único principio organizador del sistema internacional. De hecho nos hallamos ante un mundo sin reglas o con reglas que existen pero que son pisoteadas por los actores más poderosos del sistema, comenzando por Estados Unidos y sus aliados, que dan por desahuciada a las Naciones Unidas sin proponer nada a cambio. La Carta de las Naciones Unidas y las decisiones del Consejo de Seguridad son violadas, según Putin, por el autoproclamado líder del mundo libre con la complicidad de sus amigos creando así una peligrosa “anomia legal” que se convierte en campo fértil para el terrorismo, la piratería y las actividades de mercenarios que ora sirven a uno y luego acuden a prestar sus servicios a quien le ofrece la mejor paga. Lo ocurrido con el Estado Islámico es paradigmático en este sentido.


Tercero, Putin recordó que las transiciones en el orden mundial “por regla general fueron acompañadas si no por una guerra global por una cadena de intensos conflictos de carácter local.” Si hay algo que se puede rescatar del período de la posguerra fue la voluntad de llegar a acuerdos y de evitar hasta donde fuese posible las confrontaciones armadas. Hubo, por cierto, muchas, pero la temida guerra termonuclear pudo ser evitada en las dos mayores crisis de la Guerra Fría: Berlín en 1961 y la de los misiles soviéticos instalados en Cuba en 1962. Posteriormente hubo importantes acuerdos para limitar el armamento nuclear. Pero esa voluntad negociadora ha desaparecido. Lo que hoy prevalece es una política de acoso, de bullying, favorecida por un hipertrofiado orgullo nacional con el cual se manipula a la opinión pública que así justifica que el más fuerte –Estados Unidos- atropelle y someta a los más débiles. Si bien no menciona el dato, en el trasfondo de su discurso se perfila con claridad la preocupación por la desorbitada expansión del gasto militar estadounidense que, según los cálculos más rigurosos, supera el billón de dólares (o sea, un millón de millones de dólares) cuando al desintegrarse la Unión Soviética los publicistas del imperio aseguraron urbi et orbi que el gasto militar se reduciría y que los así llamados “dividendos de la paz” se derramarían en programas de ayuda al desarrollo y combate a la pobreza. Nada de eso tuvo lugar.


Cuarto, al declararse a sí mismos como vencedores de la Guerra Fría la dirigencia norteamericana pensó que todo el viejo sistema construido a la salida de la Segunda Guerra Mundial era un oneroso anacronismo. No propuso un “tratado de paz”, en donde se establecieran acuerdos y compromisos entre vencedores y vencidos, sino que Washington se comportó como un “nuevo rico” que, embriagado por la desintegración de la Unión Soviética y su acceso a una incontestada primacía mundial, actuó con prepotencia e imprudencia y cometió un sinfín de disparates. Ejemplo rotundo: su continuo apoyo a numerosos “combatientes de la libertad” reclutados como arietes para producir el “cambio de régimen” en gobiernos desafectos y que a poco andar se convirtieron en “terroristas” como los que el 11-S sembraron el horror en Estados Unidos o los que hoy devastan a Siria e Irak. Para invisibilizar tan gigantescos errores la Casa Blanca contó con “el control total de los medios de comunicación globales (que) ha permitido hacer pasar lo blanco por negro y lo negro por blanco.” Y, en un pasaje de su discurso Putin se pregunta: “¿Puede ser que la excepcionalidad de los Estados Unidos y la forma como ejerce su liderazgo sean realmente una bendición para todos nosotros, y que su continua injerencia en los asuntos de todo el mundo esté trayendo paz, prosperidad, progreso, crecimiento, democracia y simplemente tengamos que relajarnos y gozar? Me permito decir que no.”
Quinto, en diversos tramos de su alocución y del intercambio de preguntas y respuestas con los participantes Putin dejó sentado muy claramente que Rusia no se cruzará de brazos ante las amenazas que se ciernen sobre su seguridad nacional. Utilizó para transmitir ese mensaje una elocuente metáfora para referirse, indirectamente, a los planes de la NATO de rodear a Rusia con bases militares y para responder a las inquietudes manifestadas por algunos de los presentes acerca de una eventual expansión imperialista rusa. Dijo que en su país se le tiene gran respeto al oso “amo y señor de la inmensidad de la taiga siberiana, y que para actuar en su territorio ni se molesta en pedirle permiso a nadie. Puedo asegurar que no tiene intenciones de trasladarse hacia otras zonas climáticas porque no se sentiría cómodo en ellas. Pero jamás permitiría que alguien se apropie de su taiga. Creo que esto está claro.” Esta observación fue también una respuesta a una caracterización muy extendida en Estados Unidos y Europa que menosprecia a Rusia -y antes a la Unión Soviética- como “un Alto Volta (uno de los países más pobres y atrasados de África) con misiles”. Sin dudas que el mensaje fue muy claro y despojado de eufemismos diplomáticos, en línea con su confianza en la fortaleza de Rusia y su capacidad para sobrellevar con patriotismo los mayores sacrificios, como quedó demostrado en la Segunda Guerra Mundial. Dijo textualmente: “Rusia no se doblegará antes las sanciones, ni será lastimada por ellas, ni la verán llegar a la puerta de alguien para mendigar ayuda. Rusia es un país autosuficiente.”


En síntesis: se trata de uno de los discursos más importantes sobre el tema pronunciado por un jefe de estado en mucho tiempo y esto por muchas razones. Por su documentado y descarnado realismo en el análisis de la crisis del orden mundial, en donde se nota un exhaustivo conocimiento de la literatura más importante sobre el tema producida en Estados Unidos y Europa, refutando en los hechos las reiteradas acusaciones acerca del “provincianismo” del líder ruso y su falta de contacto con el pensamiento occidental. Por su valentía al llamar las cosas por su nombre e identificar a los principales responsables de la situación actual. Ejemplo: ¿quién arma, financia y recluta a los mercenarios del EI? ¿Quién compra su petróleo robado de Irak y Siria, y así contribuye a financiar al terrorismo que dicen combatir? Preguntas estas que ni el saber convencional de las ciencias sociales ni los administradores imperiales jamás se las formulan, al menos en público. Y que son fundamentales para entender la naturaleza de la crisis actual y los posibles caminos de salida. Y por las claras advertencias que hizo llegar a quienes piensan que podrán doblegar a Rusia con sanciones o cercos militares, como nos referíamos más arriba. Pero, a diferencia del célebre discurso de Churchill, al no contar con el favor del imperio y su inmenso aparato propagandístico camuflado bajo los ropajes del periodismo el notable discurso de Putin ha pasado desapercibido, por ahora. 

A cien años del estallido de la Primera Guerra Mundial y a veinticinco de la caída del Muro de Berlín Putin arrojó el guante y propuso un debate y esbozó los lineamientos de lo que podría ser una salida de la crisis. Ha pasado algo más de un mes y la respuesta de los centros dominantes del imperio y su mandarinato ha sido un silencio total. Es que no tienen palabras ni razones, sólo armas. Y van a continuar tensando las cuerdas del sistema internacional hasta que el caos que están sembrando revierta sobre sus propios países. Nuestra América deberá estar preparada para esa contingencia. (Tomado de Rebelión: Fuente: Alainet)


El paso difícil hacia tierra firme

        Autor:  


Desde muchas visiones se han narrado los percances de la expedición del yate Granma, gesta iniciada varias jornadas antes de la partida del puerto mexicano de Tuxpan
                                                     


Cada año los jóvenes escenifican el desembarco del yate Granma. Foto: Contreras Tamayo, Armando
Granma.—Pocas veces la historia consagra con sellos de heroísmo lo que se consigue fácil, y nada, absolutamente nada tuvo de fácil la epopeya de la expedición del yate-símbolo, nombrado Granma.
Desde muchas visiones se han narrado los percances de aquella gesta, iniciada varias jornadas antes de la partida del puerto mexicano de Tuxpan y hasta algunos días después del arribo tremendo a Los Cayuelos, en Cuba.
El periodo completo, de la preparación al desembarco, fue un examen constante a la firmeza, a la convicción profunda de los hom­bres que Fidel escogió para llevar a la Isla, sobre un barco, la guerra de liberación definitiva.
En tierra azteca había sido el arresto, la incautación de armas, las notas de los diarios sobre la conjura contra Batista, la tensión por no ser descubiertos, el sigilo en el entrenamiento…
Aun en la propia madrugada del 25 de noviembre de 1956, los momentos del em­barque en silencio no escaparon de los sobresaltos: el carro de Cándido González que entró al lugar sin apagar las luces, según lo convenido, y puso a las postas en zafarrancho; los hombres de Héctor Aldama que no llegaron nunca; la callada por respuesta del piloto Roque cuando el capitán del barco le pidió su impresión sobre el yate, porque la decisión de partir era más grande que el mayor inconveniente posible.
Los latidos acelerados acompañaron la travesía desde el primer minuto, cuando hubo que navegar a oscuras y a media máquina 11 kilómetros del río rumbo al mar, pasar inadvertidos ante el faro de la marina mexicana en la desembocadura, aceptar los primeros calambres del amontonamiento de un hombre sobre el otro, y admitir también el riesgo de establecer combate en cualquier momento, si alguna nave intentaba frustrar la salida.
Por siete días, el mar encrespado y los bandazos del yate avivaban los miedos interiores al naufragio, mientras los expedicionarios sin costumbres marinas dibujaban un cuadro lastimoso, retratado por el joven Jefe de Sanidad nombrado Ernesto Guevara, él mismo en franca batalla contra un asma incontenible:
“(…) el barco entero presentaba un aspecto ridículamente trágico: hombres con la angustia reflejada en el rostro, agarrándose el estómago. Unos con la cabeza metida dentro de un cubo y otros tumbados en las más extrañas posiciones, inmóviles y con las ropas sucias por el vómito (…)” 1
Otros motivos conocidos hicieron crispar los puños durante la travesía retrasada: la noticia del alzamiento en Santiago y ellos sin llegar aún, la caída de Roque al agua mientras oteaba el horizonte en busca del faro de Niquero, la incertidumbre sobre el lugar exacto que era aquella primera línea de costa.

EL MANGLE TERRIBLE
De todos los que duró la travesía, el día dos de diciembre representó quizá la prueba su­prema al límite humano del tesón, a la resistencia extrema de que es capaz el cuerpo cuando lo vigoriza un ideal.
El barco encalló, y con el primer salto al agua comenzó un nuevo capítulo, recio, plagado de obstáculos inconmensurables. El bo­te auxiliar, destinado al acarreo logístico no soportó tanto peso y zozobró, dividiendo la carga sobre los hombros extenuados, compartidos entre armas y mochilas.
Ya era en sí misma demasiado grande la ironía de haber quedado apenas a dos kilómetros al sur de una playa ideal para el desembarco; pero la costa oriental tiene esos giros, y la pequeña playa tenía al costado una franja intransitable de mangle y ciénaga que como ningún paraje, puso a aquellos hombres el reto mayúsculo de atravesarla con todo el cansancio a cuestas.
Agota el cuerpo y tortura la mente el solo acto de releer tanto testimonio escrito sobre aquel kilómetro y medio de selva marina y fango traicionero. Empapados hasta el cuello, les tocó hacerse el sendero entre la maraña dura de raíces, follajes y troncos rojizos del mangle.
No había tierra bajo las botas, que se hundían sin contén en el fondo pestilente.
Cada paso mereció una crónica trágica, de indescriptible esfuerzo, pues levantar una pierna suponía un desgaste tremebundo y jadeante, contrapuesto a la delicadeza posible con que se maniobraba para apoyarla de nuevo, como si aquel ejercicio mental les aligerara el peso y los hiciera avanzar con alguna firmeza.
Sacar el cuerpo del mar implicaba andar de rama en rama, apoyando sin seguridad la bota herida en la raíz inclinada y resbalosa. A ratos se oía el desplome de alguno sobre el agua, plagada de púas de troncos secos, invisibles, que rasgaban la goma, el cuero, la tela y la piel.
Había rojo en el agua, del mangle destilado, pero ya había rojo de sangre también. Cada metro era un kilómetro para tanta fatiga de siete días, para tanta hambre y sed.
Un palmo de tierra firme era entonces el sueño más caro de cada combatiente, y aun cuando de pronto la floresta cesó a la vista, un engañoso paisaje confirmó que cualquier circunstancia puede ser todavía peor: una ciénaga desnuda se abrió ante ellos, en forma de laguna, que levantó las sospechas de posibles tembladeras peligrosas, sin ofrecer siquiera el asidero de las ramas del mangle.
Luego, otra franja tupida de raíces y troncos reeditó la experiencia de andar encaramados, hasta que alguien avistó sobre el follaje el final del valladar vegetal, y oxigenó, con el anuncio, los ánimos y las fuerzas.
Con el paso seguro, dolían menos las cortadas en los brazos y los rostros, provocados ahora por la hierba, los troncos y las hojas del patabán, la yana, los bejucos y helechos de un último tramo que precedía la verdadera tierra firme.
Aún no había la certeza de la zona que pisaban, hasta avistar el primer bohío con su morador, campesino que confirmó el lugar y fue una primera brújula en la esperanza de alcanzar las montañas, todavía lejanas.
La expedición del Granma había llegado a Cuba, ya pisaba la tierra que reclamaba el concurso de sus hijos para salvarla por fin de la ignominia. Al menos habían llegado, y aunque las bombas y la metralla de la tiranía, enterada del arribo revolucionario, les pisaban los pasos, el desembarco había sucedido.
La barrera de mangle fue un augurio muy claro de lo que vendría entonces, de los peligros siguientes a precio de muchas vidas valiosas; pero ya cerraba el segundo día de diciembre y se abría una página nueva, la primera del currículo militar de un ejército que nació esa fecha, y comenzó a crecer con los hombres justos que encontró a su paso, se elevó hasta la altura de la Sierra que conquistó, y desde la cual prodigó, para la Isla entera, toda esta libertad que la salvó de la muerte lenta que la consumía.