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jueves, 9 de abril de 2015

Petroleros aceptan menos plata a cambio de que no haya despidos



Los trabajadores petroleros de todo el país acordaron un ajuste salarial transitorio, entre abril y junio, de características inéditas: se trata de un monto fijo adicional que será menor al percibido por los operarios durante el primer trimestre del año, pactado con las empresas del sector a cambio de estabilidad laboral.
Como compensación, y tal como sucedió entre enero y marzo, la suma total de ese plus salarial quedará exenta del pago del Impuesto a las Ganancias.
El acuerdo, alcanzado durante una audiencia en la sede del Ministerio de Trabajo entre los gremios de todo el país y las compañías dedicadas a la exploración y explotación de hidrocarburos, representa un posible faro para sectores económicos con dificultades financieras para hacer frente a una suba porcentual, o bien para gremios que prefieren diferir sus negociaciones por algunos meses para retomarlas con un escenario inflacionario más definido, tal como había adelantado este diario.
La firma implicará el pago de un total de 21 mil pesos que serán distribuidos en tres cuotas mensuales de $ 6.000 con los salarios de abril, mayo y junio, y un remanente de 3.000 pesos que se aplicará al aguinaldo de mitad de año.
La diferencia con el primer acuerdo transitorio del año, que rigió entre enero y marzo, es que entonces se pactó un monto total de 24 mil pesos.
Lo que lograron mantener los gremios en ambos acuerdos es la exención sobre Ganancias.

Crisis

En los gremios asumieron la pérdida y argumentaron que operadores como YPF alegaban no estar en condiciones de dar aumento alguno a partir de la crisis en el sector como consecuencia de la baja sostenida en el precio internacional del petróleo.
De hecho, las negociaciones habían arrancado con planteos de aumento, de parte de algunos sindicatos, cercanos al 40 por ciento.
Durante los primeros meses del año la actividad decayó de tal manera que los dirigentes gremiales viraron su demanda original para negociar la suma fija y, sobre todo, la garantía de estabilidad en los puestos de trabajo.
“Es el punto más importante del acuerdo. Se firmó esa condición sin fecha de vigencia”, le dijo a este diario Guillermo Pereyra, senador nacional y jefe del gremio en Neuquén, Río Negro y La Pampa.
También estuvieron en las negociaciones los sindicatos independientes de Chubut y Santa Cruz, y la Federación Argentina Sindical del Petróleo, Gas y Biocombustibles, que nuclea al resto de las provincias y encabeza el diputado del Frente Renovador Alberto Roberti.
La audiencia estuvo coordinada por la viceministra de Trabajo, Noemí Rial. Los gremios y las empresas llegaban a esa instancia luego de negociaciones informales en las que el CEO de YPF, Miguel Galuccio, les había adelantado a los dirigentes que la petrolera renacionalizada afrontaba severas dificultades para comprometerse a cualquier aumento salarial.
De hecho, el aviso de esa compañía y de otros operadores de yacimientos era que corrían riesgo los planes de inversión previstos para este año, y hasta las fuentes de trabajo. Pereyra comentó que en la actualidad permanecen unos 700 trabajadores de todo el país en sus casas por falta de tareas a realizar.
Unos 30 mil petroleros son alcanzados por este acuerdo. En las próximas semanas deberán negociarse condiciones salariales para los trabajadores de refinerías y del gas.
(Por Mariano Martín)

martes, 31 de marzo de 2015

Nuevo gobierno griego y sus escaramusas


Las primeras escaramuzas de Syriza

En los últimos días de febrero se debía llegar a un acuerdo entre el gobierno griego conducido por Syriza y la Troika. Después del 28 de febrero, finalizaba la ayuda del BCE a los bancos griegos y según el establishment seguía el apocalipsis. El gobierno de Syriza había solicitado cuatro meses de extensión del préstamo, mientras que la condición que exigía la Troika era que Grecia proporcionará una lista de medidas (al día de hoy la deuda representa el 175,4% del PIB y el objetivo que se le impone es reducirla al 120% para 2020) que convencieran a los prestamistas internacionales, representados por los ministros de finanzas en Bruselas.



Las negociaciones formales comenzaron con Pierre Moscovici (comisario de la UE para asuntos económicos y financieros), quien presentó a Varoufakis un borrador de comunicado que permitía a Grecia solicitar una extensión de su acuerdo de préstamo. El vicecanciller alemán Sigmar Gabriel también se pronuncio a favor. Pero finalmente, el ministro alemán de finanzas Wolfgang Schäuble, la rechazo. Esto evidencia fuertes disputas entre la Troika, los ministros de finanzas (que juegan el papel de lobistas de los bancos) y una interna en el gobierno alemán. Esto termino provocando que la Canciller Angela Merkel llamara a Alexis Tsipras y cambiara el tono de las negociaciones. Más allá de las disputas, también es cierto, que distintos analistas plantean que Merkel no querría ser la líder responsable de la fragmentación de Europa. De hecho, el mismísimo Obama la habría llamado para que moderara entre las distintas posiciones.
¿Por qué el ministro alemán de finanzas Wolfgang Schäuble rechazo la carta griega? Porque es el claro representante de los bancos que quieren dar un escarmiento al pueblo griego, que sirva a la vez de ejemplo para España, Portugal, Irlanda e Italia. En la carta del gobierno griego[1], Varoufakis sugirió equilibrar el presupuesto yendo en contra de los intereses de la “oligarquía griega", recaudando sus impuestos atrasados, desbaratando el contrabando ilegal de combustibles y desarticulando redes de propietarios de bienes raíces que han eludido al fisco. Esta medida se basa en la llamada lista Lagarde [por Christine Lagarde, presidenta del FMI] que fue facilitada a los partidos políticos de todos los evasores fiscales griegos con cuentas en bancos suizos. Esto enfureció a los bancos, porque se oponen a que el presupuesto se equilibre cargando de impuestos a los ricos.
Por ello, no deberíamos confundirnos pensando que es un conflicto entre Alemania y Grecia. Como bien señala Michael Hudson: “…lo que está en curso es una Guerra de clases. No se trata tanto de Alemania contra Grecia, cuanto de una verdadera guerra de los bancos contra el mundo del trabajo".
Lo que quieren los bancos es sacar ese dinero del mundo del trabajo, y dejar que los evasores fiscales y los multimillonarios griegos sigan robando dinero de las arcas públicas griegas. En este mismo sentido se pronuncia Alejandro Nadal: “Hoy la clase trabajadora en Europa se enfrenta a un escenario desfavorable: los bancos alemanes, franceses, holandeses e ingleses tienen grandes necesidades de recapitalización y ello necesitará de apoyo público, es decir, de una masiva transferencia de recursos de las clases medias y trabajadoras del continente hacia el sector financiero". Más allá de esta escaramuza, esta es la verdadera batalla que se está desarrollando y Grecia no puede darla sola.
[1] Algunas de la reformas que se proponen son: La reforma del IVA, cupones para alimentos, una renta básica garantizada los empleados de entre 50 y 65 años, lucha contra el contrabando de combustible y de productos de tabaco, combatir la evasión fiscal de los sectores de altos ingresos, evitar la ejecución de residencias de hogares por debajo de cierto umbral de ingresos. Hasta aca, medidas que podemos considerar progresivas, sin embargo vann acompañadas de otras como: se comprometen a no retrotraer las privatizaciones finalizadas, reformar la legislación del mercado de trabajo, ampliar y desarrollar el esquema existente que proporciona empleo temporal para los desempleados, cambios salariales en relación a la evolución de la productividad y la competitividad y asegurarse de que la lucha contra la crisis humanitaria no tenga ningún efecto fiscal negativo.